Retos del comportamiento político en España: la fragmentación
Resulta evidente el hecho de que, a partir de las elecciones generales del año 2015, España se desplazó hacia un modelo pluralista de carácter polarizado dentro de su sistema de partidos políticos. De un tiempo a esta parte y como consecuencia del establecimiento del modelo citado anteriormente, en 2019 -cuatro años después- se confeccionaría el Congreso más fragmentado de la historia de nuestra democracia, es decir, la mayor cantidad de partidos con representación en la Cámara Baja -16 grupos para mayor exactitud-. Esta espinosa segmentación hace preguntarse qué mecanismos o actitudes habrá que plantearse para conseguir mitigar una cuestión como ésta.
¿De que grado de polarización estamos hablando? Bien, utilizando la fórmula de Dalton Conley -sociólogo estadounidense- el coeficiente de polarización en España es de 6,03. Teniendo en cuenta que una suma superior a 3 ya se considera elevada, este dato nos pone sobre la mesa que este "cáncer" del parlamentarismo no es un problema secundario. ¿Qué provoca una fragmentación tan pronunciada? De manera inmediata, la dificultad a la hora de llegar a acuerdos es, sin duda alguna, la consecuencia más grave; algo que perjudica directamente al funcionamiento general del Congreso de los Diputados. ¿Qué factores han hecho que ésta se origine? Principalmente, un claro descenso de los dos partidos tradicionales (PP y PSOE) y la irrupción de dos nuevas agrupaciones (Ciudadanos y Podemos) acompañado en los dos últimos años por Vox, confirmando éste último la inercia polarizada de los últimos tiempos.
Por otra parte, cabe decir que el caso español no es único en la política europea, es más; paulatinamente comienza a ser la tónica habitual en naciones como Italia o Bélgica. Sea como fuere, se vislumbran períodos de una considerable "paralización" parlamentaria. Para más inri, la situación debido a la COVID-19 ha puesto nuevamente de manifiesto la latente incapacidad en muchos casos de lograr acuerdos para el conjunto del país.
Sin lugar a dudas, la contienda de la fragmentación parlamentaria está llena de incógnitas y pareciera complejo alcanzar una solución -o amago de solución- a corto plazo en España y/o el resto de Europa. Primeramente, se debería dar de manera real y efectiva una enorme importancia, puesto que de ninguna manera hace que el panorama político funcione de forma óptima.
Por: Alfonso García Mengual

Comentarios
Publicar un comentario